Sobre no encajar - la sensación de ser raro
Hay una sensación que me ha acompañado buena parte de mi vida: la de no encajar del todo.
No por falta de ganas, ni por distancia voluntaria, sino por una especie de desajuste difícil de explicar.
A veces me he sentido poco escuchado.
Poco leído.
Poco registrado.
Como si estuviera, pero no del todo.
Como si hablara en una frecuencia que no siempre llega.
En más de una ocasión he intentado explicarme mejor, decir las cosas con más claridad, encontrar la forma correcta.
Y aun así, la sensación persiste: algo no termina de calzar.
También quiero decir algo incómodo.
Sé que, a veces, yo tampoco he logrado registrar al otro.
No por desinterés ni por falta de afecto.
Hay momentos en que simplemente no puedo, aunque quiera.
Cuando pienso en esto, aparecen imágenes literarias que me acompañan desde hace tiempo.
Gregorio Samsa despertando en un cuerpo que ya no reconoce.
La niña del pelo raro de David Foster Wallace.
Personajes que no encajan, no porque estén rotos, sino porque el mundo no siempre sabe cómo leerlos.
Tal vez no se trate de corregirse, ni de encajar a la fuerza.
Tal vez se trate de aprender a habitar ese lugar extraño con un poco más de cuidado.
Escribo esto para entender.
Y, quizás, para que alguien más se sienta un poco menos solo al leerlo.

